Las primeras días de mi practica, yo sentí un poco como una “forastero” en el museo. A diferencia de mi, todos los practicantes ya conocían los otros, tenían proyectos personales, y tenían sus papeles propios en el museo. Además, hablaban español muy bien con acentos menos obvios que el acento americano. Todos los practicantes parecían muy seguros de sí mismo y yo era un poco más tímida al principio. Sin embargo, después de hablar con los otros practicantes y darme cuenta de que mi español está a un nivel bastante bien, me sentí más cómoda hablar y conocer a las personas que ahora considero mis amigos. Tenemos un respeto mutuo para el uno al otro y nos divertimos mucho en el museo.
La interacción entre el director del museo y los practicantes es una relación que solo he visto en películas. Él es muy serio, y habla en una voz muy baja que tienes que escuchar muy bien. ¡El primer día que entré en su oficina para una reunión para introducirme y hablar de un proyecto, lo primero que él me comentó es que siempre necesito llevar un cuaderno para apuntar todo lo que dice que es importante! Esto me dio un poquito de miedo, pero después de trabajar con él en mi proyecto de China creo que tenemos una relación muy buena y respetuosa. Es muy obvio en el museo que él es jefe y tenemos que hacer lo que él quiera, pero hay un sentido de humor y diversión también. Parece que él quiere que tengamos una experiencia muy buena en el museo y que aprendamos mucho.
La interacción entre los clientes y los trabajadores del museo es más o menos igual que en los EEUU. Tenemos que hacer una primera impresión buena cuando trabajamos en la recepción para que los clientes sientan bienvenidos al museo. Siempre tenemos que ser servicial y agradable a la gente que viene, pero esto es muy fácil porque casi toda la gente que visita al museo es muy amable y quiere una experiencia buena.

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